Hoy en día, el entorno de negocios recompensa a quienes pueden actuar no solo más rápida y eficientemente, sino también más inteligentemente. Esto implica dirigir mejor la organización aprovechando al máximo lo que, podría decirse, es el activo más importante: la información. Se trata de permitir que la información sea útil y esté disponible sin importar dónde puedan estar los empleados, y brindar las herramientas y los conocimientos que necesitan para que tomen decisiones de negocios óptimas y basadas en hechos.

Muchas organizaciones enfrentan desafíos significativos en sus esfuerzos por convertirse en negocios más inteligentes y mejor dirigidos. Con una fuerza laboral cada vez más móvil, ahora es esencial reconsiderar cómo se accede a la información empresarial y cómo se implementan los procesos. La información aislada y los sistemas de negocios poco integrados pueden dificultar que se actúe con velocidad y agilidad, lo cual afecta la competitividad. La infraestructura informática puede estar obstaculizando los esfuerzos para responder a las nuevas demandas de los negocios. Estos problemas generan una situación de estrés para asignar los recursos adecuados de forma rápida y rentable.

 

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