Se puede considerar a una comunidad inteligente como un motor que sirve para la creación y el esparcimiento de conocimientos tácticos, que son más relevantes en un contexto determinado y apuntan a un grupo de personas específicas con una necesidad en particular. Crear este motor no es algo fácil. Se puede considerar que los conocimientos que las comunidades comparten y aprenden son su capital social. Las personas se interconectan en varios niveles y departamentos, sin las limitaciones de una estructura formal. A medida que las personas se interconectan, adquieren la capacidad de compartir sus experiencias y aprender de los demás. Se puede llegar a ahorrar mucho tiempo cuando se ayuda a aquellos compañeros de trabajo que enfrentaron problemas similares o que tienen una experiencia similar.

Esto reduce la curva de aprendizaje y la cantidad de errores. En el pasado, era muy importante conocer a aquellos compañeros de trabajo con experiencias similares (especialmente en las organizaciones de gran envergadura y distribuidas geográficamente). Sin embargo, gracias a la colaboración social y a Web 2.0, ahora contamos con una plataforma que nos permite identificar este conjunto de personas similares con una gran rapidez, lo que nos permite crear, actualizar y compartir conocimientos con otros profesionales en tiempo real, rápido potenciamiento de las mejores prácticas. Estandarización de prácticas. Ahorro de tiempo en comunicación y colaboración.

 

 

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